Pues, teniendo tantas obligaciones el tiempo me comió y no quedo de otra que fugarme a la medianoche con un vecino maestro de inglés en una UniversIdAd administrada por jesuitas en el lejano poniente de la capital, no hubo sexo, sólo un tierno abrazo, para dormir, ambos estabamos cansadisimos:
Sonriendo, lo abracé por detrás y volteándolo hacía mí, le robé un delicioso beso que me dejó mareado. Su aliento sabía rico, a café y a alcohol mezclado con su propio olor. Lo tiré de espaldas en la cama, aún unidos los dos por un beso suave. Mientras le rodeaba el cuello con un brazo, con la otra mano comencé a desabotonar su camisa blanca. Mi lengua comenzó a trazar figuras caprichosas en la base de su cuello y llegué hasta el lóbulo de su oreja. Sentí como la piel de su cuerpo entero se enchinaba. Mis dedos fueron hábiles y rápidos, abrí su camisa del todo y mi boca buscó entonces los pezones de su pecho, lo mordisquié suavemente, cubriendo sus pezones, que son algo grandes y de color rosado, acuné sus pechos como si fuesen lo más preciado del universo, alternando besos entre una y otra tetilla hasta que la calentura me impidió pensar correctamente. Quise desvestirlo en ese momento, pero no me dejó; al parecer quería desnudarme a mi primero, volvió a buscarme en la boca mientras sus manos comenzaban a desvestirme. Me encantó el contacto suave de sus manos, que comenzaron a desabrochar mi pantalón de mezclilla. Con destreza, las puntas de sus dedos abrieron el cinturón de piel sintética y comenzaron su ataque sobre el botón y la bragueta de mi pantalón. Cuando lo abrieron, el maestro se incorporó, abandonando el precario beso y con ambas manos, me bajó el pantalón de un solo golpe. Me había puesto unos calzoncillos pegaditos de color rojo que me gustan mucho, (Ya que hacen sentir muy sexy, jejeje). El maestro batallaba con mis pies por liberar los pantalones, en su prisa no me quitó los tenisy se atoraron. Un fuerte tirón y listo. El maestro de inglés se levantó de la cama una vez me tuvo en camisa y calzoncillos. Sus ojos reflejaban una lujuria contenida que me dio un poco de temor. Una sonrisa traviesa cruzó su rostro y me dijo. "Give me five minutes, will you?", y se dirigió al baño, cerrando la puerta detrás de si. Me quedé unos minutos echado en la cama, escuchando como abría el agua de la regadera y hacía un poco de alboroto dentro del baño. Me acosté en la cama, esperando al maestro pero el ruido tranquilizador del agua que corría dentro del baño y lo avanzado de la noche y fueron demasiado: poco a poco me hundí en un sopor delicioso, cerrando los ojos. Entre sueños, oí que el cuarto de baño se abría y me pareció ver al maestro saliendo del mismo, con solo una toalla blanca en la cintura. Traté de abrir los ojos un poco más pero no pude. El maestro me acarició el pelo y se acurrucó a mi lado para dormir.
No cojimos, solo dormimos abrazados toda la noche hasta que el Sol despidió a la noche...
jueves, 20 de agosto de 2009
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Da gusto leer relatos asi, detallados y bien escritos ;D Muy bueno ^^
ResponderEliminarSaludos.
CHICO HE LEIDO TUS RELATOS Y DEJAME DECIRTE ALGO... ERES SUPER!! CADA RELATO LO DISFRUTABA MAS QUE EL ANTERIOR, NO SABES LO ENTRENIDO Y APASIONADO QUE ENCONTRE TU HISTORIA... ME QUITO EL SOMBRERO ANTE LA FORMA TAN DETALLISTA QUE NOS ICISTES ENTRAR EN TU MUNDO. NUEVAMENTE TE FELICITO DESDE PANAMA!!!
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