domingo, 9 de agosto de 2009

Aunque últimamente


no he entrado a las redes "sexuales" tratando de conocer gente para tener sexo, el 1er viernes del mes, conocí a través de una página de encuentros a un muchacho guapo, chaparrito, delgado y moreno. Quede de verlo en su depa y una vez dentro de el, y después de un breve preambulo, fui a su dormitorio y el reclutado se notaba nervioso mientras yo me sentía más bien excitado. Fumamos un rato, tratando de relajar sus nervios y también ansioso por comenzar. Le pregunté si podía entrar a ducharme y me metí a bañarme. Salí con mi cuerpo húmedo aún sacando vapor, el estaba acostados escuchando música en la cama, me recoste a un lado de el, y comenzamos a besarnos y a acariciarnos. Le fui quitando su ropas mientras lo besaba, mamaba mi verga, chupaba mis pezones y recorría todo mi cuerpo con su lengua y labios. Yo estaba disfrutando al máximo, en eseo, el reclutado se incorporó para sacar la caja de condones y me puso uno mientras estaba yo acostado sobre la cama, el se puso lubricante en su culito y se sentó sobre de mí y fue metiéndose toda mi verga hasta que le entró completa. Comencé a moverme despacio mientras él se mordía los labios y ponía los ojos en blanco, lo sentía tan excitado que su cuerpo temblaba. Estuvo cabalgándome un rato, concentrandose en relajar el culito y totalmente extasiado agarrando la cabecera de la cama para mantenerse equilibrado, se mordía los labios sin poder decir una palabra como si tuviera miedo de comenzar a gritar de placer y que sus vecinos lo oyeran. Yo seguía moviéndome despacio, dulcemente para no lastimarlo y lo besaba disfrutando de su apretado culito, de pronto me volví loco y comence a moverme mucho más fuerte, moviéndolo al ritmo que él quería. Así estuvimos un rato y el cuerpo del reclutado comenzó a llenarse de gotitas de sudor que caían sobre mí. En uno de los movimientos bruscos se salió mi verga y salimos del estado casi hipnótico al que habíamos entrado. Entonces el reclutado se puso en cuatro sobre el borde de la cama y comence a cogermélo parado, metiéndole la verga de una embestida y tan fuerte como pude. Después de un rato, el reclutado me pidió que ya no lo siguiera cogiendo, inmediatamente me detuve y él se quitó dejando ver la cama llena de semen, me miró complacido y me dijo: ya me había venido hace rato pero quería que me siguieras cogiendo. Por mi parte, ya me había cansado de estar parado, estaba exhausto y me tiré sobre la cama. Durante ese lapso el tiempo se fue como agua entre las manos, nuestros cuerpos acostados uno al lado del otro estaban llenos de sudor, semen, saliva y lubricante... una combinación que se me hizo excitante cuando el reclutado comenzó a mamarme la verga. Sentí cómo mi miembro iba creciendo de nuevo dentro de su boca, entonces miré al reclutado y le pregunté: ¿Repetimos? El reclutado respondió que estaba bien y se cuando tuve mi erección completa, me puse otro condón y lo acosté con las piernas sobre mis hombros. Le metí mi verga hasta el fondo con poco cuidado, sabiendo que ya estaba bastante dilatado. Su interior se sentía hirviendo de caliente y fue una hermosa recibida para mi verga que quería más sexo a pesar del ligero dolor por haberse excitado tan rápido por segunda ocasión. Comencé a moverme despacio buscando su próstata y cuando vi la reacción en su cara de que había encontrado el punto, comencé a moverme más y más rápido hasta que perdí el control extasiado, lo abracé para poder penetrarlo tan adentro como fuera posible y así me vine dentro de él. Ahora si que me había quedado totalmente sin fuerza. Por la cogida tan brutal, el reclutado había perdido totalmente la erección, me acerque y lo besé. Yo estaba casi mareado sobre la cama tratando de recuperar el aliento después de semejante esfuerzo. Seguía acariciándolo.Cuando por fin pude ponerme de pie, volví a meterme a la regadera y me duché de nuevo. Me vestí y me despedí, el sol se había asomado y habíamos pasado casi 6 horas juntos... por supuesto, quedamos de volver a vernos.

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