viernes, 21 de agosto de 2009

Con uno que no me gusto...


Me estoy acostumbrando a despertar temprano, cuando aún parecía de noche, me metí a un página de encuentro y encontre en medio de la luz que se colaba a mi recamara la espectacular foto de un culo que prometía una buena cogida. A pesar del frío inusual para ser una mañana veraniega, me dispusé a encontrarme con mi mañanero: No estaba lejos de casa, me armé de valor y me fugé sin hacer ruido. Al tocar a su puerta y abrirme, me topé con un tipo que me enfrío más que la granizada de la tarde anterior. Una idea perversa cruzó mi mente y decidí pasar al baño para poner en mi reloj la señal de timer en 10min. (Así daba chance al preambulo, sonaría la alarma y me fugaría inventando algún pretexto), como si me hubiera leído el pensamiento u fuese un hechicero capaz de ver el futuro, el mañanero me dio besos en el cuello, lo separé tomandolo de los brazos por las muñecas y se las sostuve por arriba de su cabeza, sin embargo, mi verga era su objetivo. Me quitó la chamarra, debajo de la cuál no llevaba absolutamente nada, y sus besos continuaron en mi pecho, deteniéndose en mis tetillas que se irguieron por un extraño escalofrío. Siguió bajando rápidamente por mi vientre, descubriendo poco a poco mi cuerpo, bajando el cierre del pantalon. Lleguó a mi ombligo y atacó a fondo, sus labios encontraron mi príapo oscuro y aún en reposo, abrió sus labios y se tragó lentamente mi verga. Su lengua jugueteó con mi cabeza que, sin querer, se iba hinchando en su boca, sus labios se cerraron suavemente y no quisieron dejar ir nunca más a mi tronco oscuro, el mañanero gemía, yo cerraba mis ojos y rotaba las caderas, para alejarme. Tomó mi verga por el tronco, la sacó de su boca para observar que mi tronco estaba a media asta, pero poco a poco sentí como mi tronco se iba ensanchando entre sus manos; mi cabeza iba llenándose de sangre, poniendo dura como roca la verga y escapando poco a poco de mi control. Cuando la tuve a toda asta, el mañanero me miraba ahora, y continuo mamándome la verga. El ojal de mi palo ahora comenzaba a rezumar líquido preseminal, claro y transparente; pero al mañanero no le importó, síguió mamándola igual. La luz del Sol naciente ahora interrumpía en su recamara ¿Cuánto falta para que suene la alarma?¡¡¡ el cuarto estaba iluminado por haces brillantes y claros; y sin embargo el frío de la mañana era estremecedor, el mañanero descubrió que me enloquecía la presión de su lengua en mis huevos y que su boca los albergara, saboreandolos; Yo gemía ahora, mis dedos se enredaban en su pelo y amenazaba con tomármelo con fuerza, pero me rendía y le dejaba hacer su voluntad sobre mi verga. El al darse cuenta aumentaba la presión y la intensidad de sus mamadas, guardando gota a gota el líquido seminal que se iba desprendiendo de la punta de mi verga en su boca, hasta que tuvo suficiente y lo escupio. Eso me hizó perder el control, mi verga comenzó a bombear suavemente al principio contra su boca, que formó una apretada O con sus labios. De pronto estaba cogiendo su boca lenta pero firmemente, aumentando cada vez más la velocidad. Lo sorprendí con un primer metrallazo, que vino antes de lo esperado, y el cual retuvó en su boca; el segundo, el tercero y el cuarto cayeron sobre el suelo. Cuando paré mi descarga me siguió mamando el pito hasta que no pude exprimirme más gotas del preciado líquido, me tomó de la mano para chuparme los dedos y probar una vez más un blanco semen. No podía aguantarme más, ¿En que momento sonaría la alarma?

2 comentarios:

  1. He leido todos tus relatos y lo unico que puedo decir esque eres un gran escritor, me encantaron todos y cada uno de ellos!! Espero que nos puedas contar mas de tus encuentros porque en verdad eres exelente como relatador!!Good Luck!!

    ResponderEliminar
  2. Estoy de acuerdo con anonimo si asi escribes como cojeras ;-)

    ResponderEliminar