
Sobra decir los estadísticos de los últimos 10 días, ya que lo que no hago a diario lo desquito en 2 días, ayer me dí una escapada con reclutados y sex friends: Aquí les va el relato de la cogida con un nuevo reclutado, omitiendo el preambulo, lo inicio desde el momento previo a la penetración:
Un par de mis dedos fue apoderándose de su culo y voluntad. Mis dedos juguetearon solo un poco con su próstata y se quedaron ahí, quietos. El culo del reclutado se rebeló inmediatamente ante tal intromisión: No podría aguantarme más, necesitaba darle una cogida. Me levanté despacio y de pie en la orilla de la cama, lo tomé de las caderas, situándolo delante de de mi. Saqué una botella pequeña de lubricante, me embarré perfectamente la mano y aplique una generosa porción sobre su culo, comenzando de nuevo mi exploración. Metía y sacaba los dedos rítmicamente, ahora el reclutado gemía y bufaba como un loco. Mientras introducía mis dedos en su culo, la otra mano preparaba la verga, ya que la tuve bien parada, comencé a acariciarle la espalda. Mis dedos en su culo fueron subiendo de intensidad la penetración, hasta que supe que era el momento de enfrentar la verdad: Tenía que cogerme a este hombre. Coloqué suavemente la punta de mi verga en el orificio de su culo. Por el frío de la madrugada temblaba mientras me iba introduciendo más y más, la sensación de mi verga acariciando su próstata era increíble, pero quería metersela hasta el fondo, así que fui impulsandome hasta que sus nalgas tocaron la base de mi falo. Mi verga se albergaba ahora en su interior, pero quería cambiar de posición, sin embargo al tratar de sacarla los pliegues de su culo no parecían dispuestos a dejar ir su presa y los sentí estirarse hasta que solo la punta de mi verga permaneció en su interior. Mire mi verga y sus nalggas, así que otra vez lo embestí, esta vez un poco más rápido, hasta que sentí que su hoyo se había acostumbrado. Era delicioso: Mis manos tomaban fuertemente por la cintura al reclutado y lo guiaba en mis entradas y salidas. La posición ya me había aburrido así que le pedí se acostara en medio de la cama. Obediente, se colocó con las piernas hacia arriba ofreciendome su culo desde otro angulo, así que se la ensarté con un ligero movimiento de mis caderas: Primero lentamente, luego más rápido y otra vez lentamente. Me deslizaba dentro de el, para luego salir a la superficie y volverse a enterrar de nuevo hasta lo más profundo de sus entrañas. Le tomé por los hombros y me incliné hacia adelante para darle un beso largo y húmedo. El reclutado me abrazó y sus dedos recorrieron la curva de mi espalda, hasta descender a mis caderas, donde me sostuvo firmemente. Mis caderas comenzaron un rico movimiento de vaivén, lento, delicioso y profundo. Con ese ritmo casi me vengo dentro de el. El reclutado lo impidió, cambiando de posición. Me acoste sobre la cama boca arriba y él se sentó sobre mí; se enterraba una vez mas mi verga, solo que ahora era el quién controlaba el ritmo, sólo se metía la mitad de la verga y lse retiraba rápidamente para volversela a meter. El ritmo de este hombre era imparable, tan pronto era lento y suave como rápido y fuerte. Sentí que estaba a punto de venirme y le avisé, por lo que me agarró la verga por la base, asiéndola fuertemente entre sus dedos. Sentí que la ola de placer nacía en mis huevos y recorría hasta mi verga, pero me tranquilizó la presión del reclutado y el peligro se fue; el reclutado no quería que me viniera tan pronto. Si quería más, le iba a dar lo que pidiera: Lo puse boca abajo sobre la cama y mi verga encontró rápidamente el camino y de un firme empellón se la acomode hasta meterle casi los huevos. Comencé entonces una embestida continua, fuerte sobre su culo, se lo quería romper; cada vez le daba más y más duro. La cama crujía a cada embestida y el cuarto se llenó del chasquido de nuestros cuerpos encontrándose. No pude soportarlo más y sentí lentamente como crecía dentro de su culo el orgasmo, había convertido su culo en la funda de mi verga; su culo me ordeñaba sin control. Me hinché una vez más, como preparándose para la segunda descarga e irremediablemente, le inundé el culo con la reserva de 7 días. Mi verga perdió firmeza , mi respiración se tranquilizó y me derrumbó sobre su espalda sin aliento.

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