¿Han cojido últimamente con adultos jovenes? o ¿Adolescentes tardíos? Si esos que fluctuan de los 18-23 años. Si alguno de los lectores entiende estos juegos de palabras (Marcados en negritas), agradeceré la traducción:
Excepto por la recamara de mi amigo el enfermero, el resto del departamento estaba a oscuras, yo tanteando el terrreno, como es mi costumbre, me dirigí a su habitación, pero al entrar con una sonrisa, me congeló en el quicio lo que vi: me recibió una vista en primer plano del culo de un tipazo, enfundado en una brevísima tanga de hilo masculina que no dejaba nada a la imaginación, los dos globos de sus nalgas perfectamente divididos por un fino hilo de color negro que no hacía más que acentuar las curvas de su cuerpo. El tipazo se encontraba arrodillado en la cama del enferemero, dándome la espalda y totalmente absorto en mamarle el tolete al enfermero, quien desnudo y de pie sobre la cama, tenía cerrados los ojos mientras tomaba a su amigo por los cabellos y moviendo las caderas suavemente, le ofrecía su verga para ser devorada por la boca ansiosa del tipazo.
-¿Somos 15?- gruñó el enfermero, ahora con más confianza mientras tomaba al tipazo un poco mas duro de los cabellos y esta vez le metió toda la tranca hasta el tope y no apartó su vista de mis ojos. - Mascota- susurró el enfermero y se bajó de la cama de un salto y buscó entre su escritorio hasta encontrar lo que parecía ser una máscara de seda azul. Sin dejar que el tipazo me viera, se la colocó rápidamente y hasta que estuvo bien fija, no lo dejó moverse. El tipazo reía, al parecer sin darse cuenta de que este encuentro estaba a punto de volverse de tres.
El enfermero dijo, "A las 3 y cuarto" Y acercándose a mi, me tomó por un brazo y me jaló fuera del cuarto. Somos 13 y 14 me dijo con una voz muy grave, no entendí la expresión pero asentí, jajajaja. El tipazo, con los ojos aun vendados, asintió también mientras asumía su posición boca abajo en la cama. No se había quitado aún la tanga y aunque su paquete parecía de buenas proporciones, no era competencia para la vista de aquellas nalgas bien formadas, tan redondas y suaves al tacto. El enfermero me hizo señas para que tomara su lugar detrás del tipazo y yo encantado así lo hice. Me coloqué detrás de aquel cuerpo espectacular, pegando mi pecho a su espalda y arrimándole la verga al culo. Gimió al sentir mi peso, mi verga ahora estaba ya tentándole el culo, frotándose entre la raja de sus nalgas y yendo tan lejos como para pegarle en los huevos. Le lamí el lóbulo de la oreja derecha: Esto lo enloqueció, pues comenzó a gemir apasionadamente y quiso tomarme de las caderas para que lo penetrara de una vez. Tomé al tipazo de las muñecas y lo clavé a la cama. El trato rudo pareció gustarle y se dejó hacer, mientras elevaba las nalgas en mi dirección. Las nalgas del tipazo, una vez arrebatadas de su tanga, eran exquisitas. Su cintura debía ser quizá talla 32 pero unas nalgas de otro mundo florecían donde terminaba su cintura. La piel de su trasero era más bien blanca, se dejaba querer, echado boca abajo sobre la cama como estaba, mientras abría las piernas para darme mayor libertad de movimiento. Le solté de las muñecas para abrirle el culo y encontrar el ojito rosado en medio de sus nalgas. Enterré mi rostro entre aquellas nalgas blancas y con suaves mordidas primero, en esos redondos cachetes, fui introduciéndome hasta encontrar con la punta de mi húmeda lengua el suave portal de su culo. El tipazo enterró la cara entre las blancas sábanas, ahora en desorden, y gimió mientras mi lengua continuaba con su ardua labor. Mis manos nunca dejaron de acariciarle la carne suave de las nalgas, masajeándolas y estrujándolas. Su espalda ya estaba perlada de un fino sudor y tomó la iniciativa al incorporarse un poco y ponerse de rodillas sobre la cama. Me acomodé detrás de su cuerpo, colocando mi verga dura en la raja de su culo. Tomando mi verga entre mis manos, la froté contra su delicioso ano, esparciendo el líquido preseminal que ahora se desbordaba de mi verga. Sin decir palabra, coloqué al tiapzo sobre la cama, esta vez con el abdomen pegado a la misma, pero sin dejar que mi verga abandonara su ardiente culo, que ya empezaba a morderme la punta del tolete. Lentamente, me fui introduciendo, apoyando un poco de mi peso sobre sus hombros, quien gimió detrás de la venda, que ya se le había corrido un poco. Comencé con movimientos lentos y deliberados, dejando que se acostumbrara a mi peso y a mi tamaño. Quise ir un poco más despacio, insertándosela poco a poco; sin embargo, me detuvo susurrando: "Quiero que me cojas de pie..." mientras le ensartaba deliciosamente la verga. Me detuve y, sin retirarme de él, le pasé los brazos por debajo de las axilas, para ayudarlo a pararse. Primero sobre la cama y luego lo llevé hasta el librero, donde por tener los ojos vendados le tuve que ayudar a encontrar apoyo. Su culo se acoplaba deliciosamente en la base de mi miembro henchido, como si no quisiera abandonarlo jamás. El tipazo se aferró por fin a los estantes superiores del librero y le tomé por los hombros primero, enterrándole mi verga. Con cada acometida de la misma, parecía querer traspasarlo. Sentí como en la base de mi falo se iba construyendo la demorada venida, al sentir las salvajes contracciones rítmicas sobre mi palo, no pude más que venirme en el culo del tipazo. Sentí hasta 5 fuertes contracciones de mis huevos e iguales emisiones de semen que se resguardaron en su cuerpo. El tipazo se dejó caer sobre la cama, agotado, mientras exhalaba fuertemente. Me retiré lentamente de su cuerpo al ver que el enfermero se incorporaba, extrañamente me había venido; el enfermero me miró con admiración y me hizo señas para que abandonara la habitación y se acurrucó detrás del cuerpo del tipazo, retomando su lugar natural. El enfermero me deleitó con la visión de su verga dirigida hacia el culo del tipazo y un gritó con sorpresa al sentirlo entrar "otra vez" en su interior, la saco diciendo ¿Somos 15?... Lo último que pude ver antes de que el enfermero cerrara la puerta con un pie, fue el guiño cómplice de sus ojos castaños, promesa de que esto no había aún terminado. Al regresar a la sala del departamento un par de chicos se acercaron y me dijeron contrariados: Son 13 y 14, ¿No entiendes, verdad?
Sigo sin entender....
viernes, 4 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

13 y 14 es el termino que usan las mujeres bugas para referirse a una pareja de lesbianas; pero entre nosotros debe ser una pareja y el 15 un trio, mascota=esclavo. A las 3 y cuarto es la ubicación que tenías dentro de la habitación...
ResponderEliminarAcertijo resuelto
que interesante ;-)
ResponderEliminar