sábado, 13 de febrero de 2010

2010

Despues de una prolongada ausencia, heme aquí de regreso con un desfase de 90 días: Inicio con los estadísticos del invierno de 2010, un total de 45 nuevos culos, repartidos de la siguiente forma:


México: 10




Los Ángeles: 9


Miami: 6


Nueva York: 8


Chicago: 12




En mis siguientes entradas les hablaré sobre el Top Cute de cada ciudad....por lo pronto un collage de los más representativos....


Que lo disfruten....

sábado, 26 de septiembre de 2009

Vivan los guapos¡¡¡


Como una imagen vale más que mil palabras, me dispondré en esta ocasión a solo colocar el top one del más guapo con los que me he acostado en el 9° mes del año. Respecto a los relatos, todo se reduce a un básico mete-saca con algunas variaciones; tiempo es lo que me hace falta...
Pues como hace mucho comente, uno de mis pendientes era G... aqui la reseña (CON FOTOS) Yo venía siguendole la pista desde hace ya unos ayeres y varias páginas de encuentro, despues otros caminos me llevaron a orgías en donde descubrí que teníamos amigos mutuos y heme aquí que nos encontramos nuevamente, coincidimos en la habitación de un hotel, esperando yo a un cuate, nos saludamos y quedamos de vernos, y como no hay cita que no se cumpla....
G... es un chico moreno de fuego con un trasero ENORME!!! y precioso, un oral al natural, su culito es al estilo tradicional, retro, es decir con bello muy sensual, haciendole sexo oral se vino y luego comenzo a pegar de gritos, jejejejeje despues del orgasmo se queda muy sensible de ahi y como yo continuaba chupando su verga y culo que mas detalles saldran sobrando una vez que ustedes vean estas imagenes, G... un precioso trasero que este gay casado pudo disfrutar... los morenos se me estan haciendo adiccion!!!

lunes, 14 de septiembre de 2009

Cartelera cultural

Esto sucedió en un centro de la comunidad artística del sur de la ciudad capital, fui invitado a un ciclo de conferencias sobre las contribuciones de la comunidad Gay a las artes, en especial a la danza: El escenario estaba lleno de actores, cantantes y gente invitada del medio artístico, así que era un poco difícil ver. Decidí ir a refrescarme un poco, de camino al baño, vi al chico más hermoso de toda esa noche acercándose hacia mí. Iba con un traje poco llamativo pero muy elegante, de estatura normal, delgado y mirada rígida pero coqueta; sólo cruzamos una mirada mientras íbamos cada cual a su destino.La noche siguió y llegó el turno de los bailarines de tango y él chico con el que me había cruzado era bailarín de tango. El chico bailaba de una manera tan sensual que provoco, miles de emociones sexuales en mí. Cuando terminó todo, los amigos que iban conmigo se despidieron y solo me quede con quién me invitó y un aspirante de Latin American Idol. Todo estaba a claroscuros y cuando mire hacia los salones de canto, él estaba ahí. Me quedé congelado con su presencia, nos miramos fijamente un par de segundos, hasta que sin decir nada, mi mirada picara se enfocó a otra dirección: "Los sanitarios". Mis amigos se percataron y dijeron que iban a checar unos detalles en el auditorio; presurosamente enfoque mi mirada hacia él y con gestos le indique que fueramos al WC. Nos encerramos en un "water", cerró la puerta con seguro, puesto que no había nadie más que nosotros. Saqué mi pene y el empezó a masturbárse mientras hablaba, con una sonrisa pícara y el pene humedecido de excitación. Temiendo que alguien entrara, le hice señas de que nos cambiaramos al último cubículo del baño donde no se nota quien está, puesto que se encuentra en la esquina y la parte de los pies la tapa el bote de basura. Presuroso, me baje mis pantalones y él no dudó un segundo en ensalivarse su trasero, me tomó por la cintura y de golpe se introdujo todo mi pene en él. Entró tan de golpe, que pude sentir cómo se abría lentamente y mi pene pasaba como por un aro de calor inmenso, de calor delicioso que él tenía por ser penetrado. Soltó un pequeño grito así que me di cuenta que eso estaba por comenzar, me senté en la taza con la tapa puesta y él se sentó sobre mi miembro, a la par que lo penetraba, el chico soltaba gemidos ahogados por el miedo a ser descubiertos y una hermosísima cara de muñeca de porcelana, tierna y rosada pero con una inocencia y lujuria que sólo en el cabían. Tocaba sus pezones de espaldas a mí, mientras él se movía cada vez con más fuerza hasta que me dijo: "Quiero todo, duro y más rápido" Seguí su deseo que pedía a gritos ser concedido, el chico ponía sus ojos en blanco y abría la boca como quedándose sin aliento, comencé a masturbarlo mientras lo hacía más duro y rápido hasta que el primer chorro de semen salpicó la puerta del cubículo. El resto de semen se desbordó por mi mano y él me dijo que no quería que terminara dentro de él sino en su boca. Se hincó y comenzó a lamer mi pene hasta que le dije: "¿Quieres? Y su boca se llenó de mi semen, parecía que estaba hirviendo, puesto que lo sentía así al salir, no terminaba de brotar semen y eso le encantaba más, era como su recompensa a todo esto. Cerró los ojos y un par de veces lo saboreó en su boca, sus labios brillaban de semen en ellos hasta que lo tragó, luego me dio un beso lleno de mi semen, un beso largo y más húmedo, algo salado. Nos apresuramos a abrir el baño para que nadie sospechara y acordamos salir uno primero y el otro un rato después. Afuera me dijo que su nombre era Eleazar, que llevaba un par de años en el CNA y que esperaba que esto llegara a algo más.
Estimado Eleazar, ya tengo plan para ti...

viernes, 4 de septiembre de 2009

son 13 y 14...Al fin no creo que entiendan...

¿Han cojido últimamente con adultos jovenes? o ¿Adolescentes tardíos? Si esos que fluctuan de los 18-23 años. Si alguno de los lectores entiende estos juegos de palabras (Marcados en negritas), agradeceré la traducción:
Excepto por la recamara de mi amigo el enfermero, el resto del departamento estaba a oscuras, yo tanteando el terrreno, como es mi costumbre, me dirigí a su habitación, pero al entrar con una sonrisa, me congeló en el quicio lo que vi: me recibió una vista en primer plano del culo de un tipazo, enfundado en una brevísima tanga de hilo masculina que no dejaba nada a la imaginación, los dos globos de sus nalgas perfectamente divididos por un fino hilo de color negro que no hacía más que acentuar las curvas de su cuerpo. El tipazo se encontraba arrodillado en la cama del enferemero, dándome la espalda y totalmente absorto en mamarle el tolete al enfermero, quien desnudo y de pie sobre la cama, tenía cerrados los ojos mientras tomaba a su amigo por los cabellos y moviendo las caderas suavemente, le ofrecía su verga para ser devorada por la boca ansiosa del tipazo.
-¿Somos 15?- gruñó el enfermero, ahora con más confianza mientras tomaba al tipazo un poco mas duro de los cabellos y esta vez le metió toda la tranca hasta el tope y no apartó su vista de mis ojos. - Mascota- susurró el enfermero y se bajó de la cama de un salto y buscó entre su escritorio hasta encontrar lo que parecía ser una máscara de seda azul. Sin dejar que el tipazo me viera, se la colocó rápidamente y hasta que estuvo bien fija, no lo dejó moverse. El tipazo reía, al parecer sin darse cuenta de que este encuentro estaba a punto de volverse de tres.
El enfermero dijo, "A las 3 y cuarto" Y acercándose a mi, me tomó por un brazo y me jaló fuera del cuarto. Somos 13 y 14 me dijo con una voz muy grave, no entendí la expresión pero asentí, jajajaja. El tipazo, con los ojos aun vendados, asintió también mientras asumía su posición boca abajo en la cama. No se había quitado aún la tanga y aunque su paquete parecía de buenas proporciones, no era competencia para la vista de aquellas nalgas bien formadas, tan redondas y suaves al tacto. El enfermero me hizo señas para que tomara su lugar detrás del tipazo y yo encantado así lo hice. Me coloqué detrás de aquel cuerpo espectacular, pegando mi pecho a su espalda y arrimándole la verga al culo. Gimió al sentir mi peso, mi verga ahora estaba ya tentándole el culo, frotándose entre la raja de sus nalgas y yendo tan lejos como para pegarle en los huevos. Le lamí el lóbulo de la oreja derecha: Esto lo enloqueció, pues comenzó a gemir apasionadamente y quiso tomarme de las caderas para que lo penetrara de una vez. Tomé al tipazo de las muñecas y lo clavé a la cama. El trato rudo pareció gustarle y se dejó hacer, mientras elevaba las nalgas en mi dirección. Las nalgas del tipazo, una vez arrebatadas de su tanga, eran exquisitas. Su cintura debía ser quizá talla 32 pero unas nalgas de otro mundo florecían donde terminaba su cintura. La piel de su trasero era más bien blanca, se dejaba querer, echado boca abajo sobre la cama como estaba, mientras abría las piernas para darme mayor libertad de movimiento. Le solté de las muñecas para abrirle el culo y encontrar el ojito rosado en medio de sus nalgas. Enterré mi rostro entre aquellas nalgas blancas y con suaves mordidas primero, en esos redondos cachetes, fui introduciéndome hasta encontrar con la punta de mi húmeda lengua el suave portal de su culo. El tipazo enterró la cara entre las blancas sábanas, ahora en desorden, y gimió mientras mi lengua continuaba con su ardua labor. Mis manos nunca dejaron de acariciarle la carne suave de las nalgas, masajeándolas y estrujándolas. Su espalda ya estaba perlada de un fino sudor y tomó la iniciativa al incorporarse un poco y ponerse de rodillas sobre la cama. Me acomodé detrás de su cuerpo, colocando mi verga dura en la raja de su culo. Tomando mi verga entre mis manos, la froté contra su delicioso ano, esparciendo el líquido preseminal que ahora se desbordaba de mi verga. Sin decir palabra, coloqué al tiapzo sobre la cama, esta vez con el abdomen pegado a la misma, pero sin dejar que mi verga abandonara su ardiente culo, que ya empezaba a morderme la punta del tolete. Lentamente, me fui introduciendo, apoyando un poco de mi peso sobre sus hombros, quien gimió detrás de la venda, que ya se le había corrido un poco. Comencé con movimientos lentos y deliberados, dejando que se acostumbrara a mi peso y a mi tamaño. Quise ir un poco más despacio, insertándosela poco a poco; sin embargo, me detuvo susurrando: "Quiero que me cojas de pie..." mientras le ensartaba deliciosamente la verga. Me detuve y, sin retirarme de él, le pasé los brazos por debajo de las axilas, para ayudarlo a pararse. Primero sobre la cama y luego lo llevé hasta el librero, donde por tener los ojos vendados le tuve que ayudar a encontrar apoyo. Su culo se acoplaba deliciosamente en la base de mi miembro henchido, como si no quisiera abandonarlo jamás. El tipazo se aferró por fin a los estantes superiores del librero y le tomé por los hombros primero, enterrándole mi verga. Con cada acometida de la misma, parecía querer traspasarlo. Sentí como en la base de mi falo se iba construyendo la demorada venida, al sentir las salvajes contracciones rítmicas sobre mi palo, no pude más que venirme en el culo del tipazo. Sentí hasta 5 fuertes contracciones de mis huevos e iguales emisiones de semen que se resguardaron en su cuerpo. El tipazo se dejó caer sobre la cama, agotado, mientras exhalaba fuertemente. Me retiré lentamente de su cuerpo al ver que el enfermero se incorporaba, extrañamente me había venido; el enfermero me miró con admiración y me hizo señas para que abandonara la habitación y se acurrucó detrás del cuerpo del tipazo, retomando su lugar natural. El enfermero me deleitó con la visión de su verga dirigida hacia el culo del tipazo y un gritó con sorpresa al sentirlo entrar "otra vez" en su interior, la saco diciendo ¿Somos 15?... Lo último que pude ver antes de que el enfermero cerrara la puerta con un pie, fue el guiño cómplice de sus ojos castaños, promesa de que esto no había aún terminado. Al regresar a la sala del departamento un par de chicos se acercaron y me dijeron contrariados: Son 13 y 14, ¿No entiendes, verdad?

Sigo sin entender....

domingo, 30 de agosto de 2009

La funda de mi verga


Sobra decir los estadísticos de los últimos 10 días, ya que lo que no hago a diario lo desquito en 2 días, ayer me dí una escapada con reclutados y sex friends: Aquí les va el relato de la cogida con un nuevo reclutado, omitiendo el preambulo, lo inicio desde el momento previo a la penetración:
Un par de mis dedos fue apoderándose de su culo y voluntad. Mis dedos juguetearon solo un poco con su próstata y se quedaron ahí, quietos. El culo del reclutado se rebeló inmediatamente ante tal intromisión: No podría aguantarme más, necesitaba darle una cogida. Me levanté despacio y de pie en la orilla de la cama, lo tomé de las caderas, situándolo delante de de mi. Saqué una botella pequeña de lubricante, me embarré perfectamente la mano y aplique una generosa porción sobre su culo, comenzando de nuevo mi exploración. Metía y sacaba los dedos rítmicamente, ahora el reclutado gemía y bufaba como un loco. Mientras introducía mis dedos en su culo, la otra mano preparaba la verga, ya que la tuve bien parada, comencé a acariciarle la espalda. Mis dedos en su culo fueron subiendo de intensidad la penetración, hasta que supe que era el momento de enfrentar la verdad: Tenía que cogerme a este hombre. Coloqué suavemente la punta de mi verga en el orificio de su culo. Por el frío de la madrugada temblaba mientras me iba introduciendo más y más, la sensación de mi verga acariciando su próstata era increíble, pero quería metersela hasta el fondo, así que fui impulsandome hasta que sus nalgas tocaron la base de mi falo. Mi verga se albergaba ahora en su interior, pero quería cambiar de posición, sin embargo al tratar de sacarla los pliegues de su culo no parecían dispuestos a dejar ir su presa y los sentí estirarse hasta que solo la punta de mi verga permaneció en su interior. Mire mi verga y sus nalggas, así que otra vez lo embestí, esta vez un poco más rápido, hasta que sentí que su hoyo se había acostumbrado. Era delicioso: Mis manos tomaban fuertemente por la cintura al reclutado y lo guiaba en mis entradas y salidas. La posición ya me había aburrido así que le pedí se acostara en medio de la cama. Obediente, se colocó con las piernas hacia arriba ofreciendome su culo desde otro angulo, así que se la ensarté con un ligero movimiento de mis caderas: Primero lentamente, luego más rápido y otra vez lentamente. Me deslizaba dentro de el, para luego salir a la superficie y volverse a enterrar de nuevo hasta lo más profundo de sus entrañas. Le tomé por los hombros y me incliné hacia adelante para darle un beso largo y húmedo. El reclutado me abrazó y sus dedos recorrieron la curva de mi espalda, hasta descender a mis caderas, donde me sostuvo firmemente. Mis caderas comenzaron un rico movimiento de vaivén, lento, delicioso y profundo. Con ese ritmo casi me vengo dentro de el. El reclutado lo impidió, cambiando de posición. Me acoste sobre la cama boca arriba y él se sentó sobre mí; se enterraba una vez mas mi verga, solo que ahora era el quién controlaba el ritmo, sólo se metía la mitad de la verga y lse retiraba rápidamente para volversela a meter. El ritmo de este hombre era imparable, tan pronto era lento y suave como rápido y fuerte. Sentí que estaba a punto de venirme y le avisé, por lo que me agarró la verga por la base, asiéndola fuertemente entre sus dedos. Sentí que la ola de placer nacía en mis huevos y recorría hasta mi verga, pero me tranquilizó la presión del reclutado y el peligro se fue; el reclutado no quería que me viniera tan pronto. Si quería más, le iba a dar lo que pidiera: Lo puse boca abajo sobre la cama y mi verga encontró rápidamente el camino y de un firme empellón se la acomode hasta meterle casi los huevos. Comencé entonces una embestida continua, fuerte sobre su culo, se lo quería romper; cada vez le daba más y más duro. La cama crujía a cada embestida y el cuarto se llenó del chasquido de nuestros cuerpos encontrándose. No pude soportarlo más y sentí lentamente como crecía dentro de su culo el orgasmo, había convertido su culo en la funda de mi verga; su culo me ordeñaba sin control. Me hinché una vez más, como preparándose para la segunda descarga e irremediablemente, le inundé el culo con la reserva de 7 días. Mi verga perdió firmeza , mi respiración se tranquilizó y me derrumbó sobre su espalda sin aliento.

viernes, 21 de agosto de 2009

Con uno que no me gusto...


Me estoy acostumbrando a despertar temprano, cuando aún parecía de noche, me metí a un página de encuentro y encontre en medio de la luz que se colaba a mi recamara la espectacular foto de un culo que prometía una buena cogida. A pesar del frío inusual para ser una mañana veraniega, me dispusé a encontrarme con mi mañanero: No estaba lejos de casa, me armé de valor y me fugé sin hacer ruido. Al tocar a su puerta y abrirme, me topé con un tipo que me enfrío más que la granizada de la tarde anterior. Una idea perversa cruzó mi mente y decidí pasar al baño para poner en mi reloj la señal de timer en 10min. (Así daba chance al preambulo, sonaría la alarma y me fugaría inventando algún pretexto), como si me hubiera leído el pensamiento u fuese un hechicero capaz de ver el futuro, el mañanero me dio besos en el cuello, lo separé tomandolo de los brazos por las muñecas y se las sostuve por arriba de su cabeza, sin embargo, mi verga era su objetivo. Me quitó la chamarra, debajo de la cuál no llevaba absolutamente nada, y sus besos continuaron en mi pecho, deteniéndose en mis tetillas que se irguieron por un extraño escalofrío. Siguió bajando rápidamente por mi vientre, descubriendo poco a poco mi cuerpo, bajando el cierre del pantalon. Lleguó a mi ombligo y atacó a fondo, sus labios encontraron mi príapo oscuro y aún en reposo, abrió sus labios y se tragó lentamente mi verga. Su lengua jugueteó con mi cabeza que, sin querer, se iba hinchando en su boca, sus labios se cerraron suavemente y no quisieron dejar ir nunca más a mi tronco oscuro, el mañanero gemía, yo cerraba mis ojos y rotaba las caderas, para alejarme. Tomó mi verga por el tronco, la sacó de su boca para observar que mi tronco estaba a media asta, pero poco a poco sentí como mi tronco se iba ensanchando entre sus manos; mi cabeza iba llenándose de sangre, poniendo dura como roca la verga y escapando poco a poco de mi control. Cuando la tuve a toda asta, el mañanero me miraba ahora, y continuo mamándome la verga. El ojal de mi palo ahora comenzaba a rezumar líquido preseminal, claro y transparente; pero al mañanero no le importó, síguió mamándola igual. La luz del Sol naciente ahora interrumpía en su recamara ¿Cuánto falta para que suene la alarma?¡¡¡ el cuarto estaba iluminado por haces brillantes y claros; y sin embargo el frío de la mañana era estremecedor, el mañanero descubrió que me enloquecía la presión de su lengua en mis huevos y que su boca los albergara, saboreandolos; Yo gemía ahora, mis dedos se enredaban en su pelo y amenazaba con tomármelo con fuerza, pero me rendía y le dejaba hacer su voluntad sobre mi verga. El al darse cuenta aumentaba la presión y la intensidad de sus mamadas, guardando gota a gota el líquido seminal que se iba desprendiendo de la punta de mi verga en su boca, hasta que tuvo suficiente y lo escupio. Eso me hizó perder el control, mi verga comenzó a bombear suavemente al principio contra su boca, que formó una apretada O con sus labios. De pronto estaba cogiendo su boca lenta pero firmemente, aumentando cada vez más la velocidad. Lo sorprendí con un primer metrallazo, que vino antes de lo esperado, y el cual retuvó en su boca; el segundo, el tercero y el cuarto cayeron sobre el suelo. Cuando paré mi descarga me siguió mamando el pito hasta que no pude exprimirme más gotas del preciado líquido, me tomó de la mano para chuparme los dedos y probar una vez más un blanco semen. No podía aguantarme más, ¿En que momento sonaría la alarma?

jueves, 20 de agosto de 2009

Ni en el hotel de $70, ni en el 222...A dormir...

Pues, teniendo tantas obligaciones el tiempo me comió y no quedo de otra que fugarme a la medianoche con un vecino maestro de inglés en una UniversIdAd administrada por jesuitas en el lejano poniente de la capital, no hubo sexo, sólo un tierno abrazo, para dormir, ambos estabamos cansadisimos:
Sonriendo, lo abracé por detrás y volteándolo hacía mí, le robé un delicioso beso que me dejó mareado. Su aliento sabía rico, a café y a alcohol mezclado con su propio olor. Lo tiré de espaldas en la cama, aún unidos los dos por un beso suave. Mientras le rodeaba el cuello con un brazo, con la otra mano comencé a desabotonar su camisa blanca. Mi lengua comenzó a trazar figuras caprichosas en la base de su cuello y llegué hasta el lóbulo de su oreja. Sentí como la piel de su cuerpo entero se enchinaba. Mis dedos fueron hábiles y rápidos, abrí su camisa del todo y mi boca buscó entonces los pezones de su pecho, lo mordisquié suavemente, cubriendo sus pezones, que son algo grandes y de color rosado, acuné sus pechos como si fuesen lo más preciado del universo, alternando besos entre una y otra tetilla hasta que la calentura me impidió pensar correctamente. Quise desvestirlo en ese momento, pero no me dejó; al parecer quería desnudarme a mi primero, volvió a buscarme en la boca mientras sus manos comenzaban a desvestirme. Me encantó el contacto suave de sus manos, que comenzaron a desabrochar mi pantalón de mezclilla. Con destreza, las puntas de sus dedos abrieron el cinturón de piel sintética y comenzaron su ataque sobre el botón y la bragueta de mi pantalón. Cuando lo abrieron, el maestro se incorporó, abandonando el precario beso y con ambas manos, me bajó el pantalón de un solo golpe. Me había puesto unos calzoncillos pegaditos de color rojo que me gustan mucho, (Ya que hacen sentir muy sexy, jejeje). El maestro batallaba con mis pies por liberar los pantalones, en su prisa no me quitó los tenisy se atoraron. Un fuerte tirón y listo. El maestro de inglés se levantó de la cama una vez me tuvo en camisa y calzoncillos. Sus ojos reflejaban una lujuria contenida que me dio un poco de temor. Una sonrisa traviesa cruzó su rostro y me dijo. "Give me five minutes, will you?", y se dirigió al baño, cerrando la puerta detrás de si. Me quedé unos minutos echado en la cama, escuchando como abría el agua de la regadera y hacía un poco de alboroto dentro del baño. Me acosté en la cama, esperando al maestro pero el ruido tranquilizador del agua que corría dentro del baño y lo avanzado de la noche y fueron demasiado: poco a poco me hundí en un sopor delicioso, cerrando los ojos. Entre sueños, oí que el cuarto de baño se abría y me pareció ver al maestro saliendo del mismo, con solo una toalla blanca en la cintura. Traté de abrir los ojos un poco más pero no pude. El maestro me acarició el pelo y se acurrucó a mi lado para dormir.

No cojimos, solo dormimos abrazados toda la noche hasta que el Sol despidió a la noche...